miércoles, 6 de septiembre de 2017

Pintando el Camino en rosa.


  “Cada vez que la humanidad tenía que elaborar una nueva organización social, adaptada a una nueva fase de su desarrollo, el genio creador del hombre siempre extraía la inspiración y los elementos para un nuevo adelanto en el camino del progreso, de la misma inclinación, eternamente viva, a la ayuda mutua. Todas las nuevas doctrinas morales y las nuevas religiones provienen de la misma fuente. De modo que el progreso moral del género humano, si lo consideramos desde un punto de vista amplio, constituye una extensión gradual de los principios de la ayuda mutua, desde el clan primitivo, a la nación y a la unión de pueblos, es decir, a las agrupaciones de tribus y hombres, más y más amplia, hasta que por último estos principios abarquen a toda la humanidad sin distinciones de creencias, lenguas y razas”. -Kropotkin. El apoyo mutuo. Un factor de la evolución-.

  A Darwin le preocupaban dos piezas del puzzle de la teoría de la evolución: el altruismo y las colas de pavo real. En otras palabras, ese apoyo mutuo que nos damos las personas y también las especies animales; y el colorido de las plumas porque convierten al pavo real en diana llamativa para sus depredadores, consume recursos energéticos y le impide una locomoción eficaz. Pero la solución? que dio Darwin fue que si bien eran un obstáculo para la supervivencia de la especie, el colorido de sus colas atraía a las hembras y permitía tener mayor prole. Pintando el Camino en rosa comparte las mismas preocupaciones que tendría Darwin: el altruismo para con los niños enfermos de cáncer y el colorido rosa llamativo, fácil diana para depredadores y desinformados que piensan que el Camino se señaliza con flechas rosas y se mercantiliza.
  Amparo Alcaraz se inició en el Camino de Santiago en el 2010 y comenzó a regalar flechas amarillas de tela a los peregrinos. En el año 2016 confecciona flechas rosas con la finalidad de destinar los fondos de aquellos peregrinos que quisiesen hacer alguna aportación voluntaria a una causa solidaria, y contacta con Mocho para que la asesorara por ser el creador de uno de los símbolos en el Camino de Santiago -la mano de la amistad-. A Mocho le encanta la idea y fabrica motu proprio 1200 manos de color rosa con la misma finalidad y filosofía: las flechas amarillas y las manos amarillas, se regalarían; las flechas rosas y las manos rosas aceptarían donativos de peregrinos.
 Ernesto Boixader, miembro de la Junta Local de Aspanion Vila-real, Frank García y Juan José Lliberós marido de Amparo colaboran en el proyecto y deciden que sea Aspanion -Niños con cáncer de la Comunidad Valenciana integrada en la Federación española de padres con niños con cáncer- la ong con la que se colaboraría con las aportaciones solidarias recaudadas. Amparo escribe después un cuento que edita y publica Aspanion e idea un lema Pintando el Camino en rosa para organizar marchas y eventos en las Redes Sociales con la finalidad de divulgar, sensibilizar y conseguir fondos para proyectos, necesidades y sonrisas de niños. El Camino Inglés de 2017 del grupo de peregrinos que aparecen en la fotografía, ha sido el segundo camino solidario pintando el Camino en rosa camino de concienciación.
  El Camino igual que la filosofía, terminan arruinando la realidad, uno con la pretensión de desposeer de todo rastro de cultura jacobea y tradición al propio Camino convirtiéndolo en caminata ad libitum; y la otra como afirmó Hegel con sus construcciones abstractas. Por eso la reconciliación ha de hacerse en un mundo Ideal en expresión hegeliana. Con Platón vivimos en la astucia de la Idea -seguimos siguiendo a Hegel- pero en el Camino, con los caminos inescrutables del Señor, con la astucia de Santiago. Porque pintando el Camino en rosa es exactamente eso, otro milagro, sin mirabilia como los que las leyendas y tradiciones medievales nos describen.
  No hay flechas rosas pintadas en mojones ni piedras ni árboles, los elementos materiales que convierten a pintando el camino en rosa y que los diferencian de todas las causas solidarias que agrupan a peregrinos en multitud de fotografías y grupos que vemos posando en la Plaza del Obradoiro, son la mano solidaria de Mocho, que es la de color rosa a diferencia de la de color amarillo que es la mano de la amistad, y la flecha de tela rosa.
  Hacer una peregrinación solidaria es una forma de hacer una vicarie pro -peregrinación vicaria en nombre de otra persona que no puede realizarla como Denise Pikka Tiem hecha en su nombre por Lino Schifano- con la esperanza de que los niños de Aspanion recuperen la sonrisa y la salud y puedan hacer el Camino.
  Con la mano de Mocho afirmamos que estamos de acuerdo con Kropotkin: el mundo es mejor con apoyo mutuo y amistad; y con la flecha rosa tranquilizamos a Darwin, pese a lo llamativo de su colorido, y sus depredadores, la solidaridad se reproduce mejor.
  Mi reconocimiento a Aspanion por su gran labor y a esos  padres, y mi sonrisa y oraciones para los niños con cáncer.

sábado, 2 de septiembre de 2017

El Camino de Santiago de Invierno está en su primavera.

  Escuché por primera vez a finales de los años noventa al periodista Luis del Olmo hablar del Camino de Invierno. Eran años en los que los caminos de Santiago se confundían y se fundían con el Camino Francés como si fuese la única ruta posible por historia y por escasas referencias salvo las eruditas perdidas entre legajos. El Camino de Invierno ha logrado un reconocimiento oficial al que se ha llegado después de un gran trabajo de documentación y lucha por su reconocimiento por parte de Asociaciones y personas que han puesto su esfuerzo, empeño e ilusiones.
  Los Caminos de Santiago - Artículo 73-. Concepto de los Caminos de Santiago.
  1. Los Caminos de Santiago están formados por el conjunto de rutas reconocidas documentalmente de las que puede testimoniarse su uso como rutas de peregrinación de largo recorrido y que estructuran, conforman y caracterizan el territorio que atraviesan.
  2. Las rutas principales de los Caminos de Santiago son: el Camino Francés; el Camino del Norte, ruta de la costa y ruta del interior, también conocido como Camino Primitivo o de Oviedo; el Camino Inglés; el Camino de Fisterra y Muxía; el Camino Portugués, interior y de la costa; la Vía de la Plata o Camino Mozárabe; y el Camino de Invierno.
  3. Podrán ser reconocidas como Camino de Santiago aquellas rutas de las que se documente y justifique convenientemente su historicidad como rutas de peregrinación a Santiago de Compostela y su influencia en la formalización de la estructura del territorio por el que transcurren. Ley 5/16, de 4 de mayo, del patrimonio cultural de Galicia.
 Hoy hay una obsesión por convertir la cultura jacobea en ancilla del Camino en el sentido escolástico del término. Es decir una deconstrucción de las tradiciones fagocitadas por una especie de caminata que cada uno la hace como lo estima conveniente en relación con sus motivaciones. Ello se traduce en el hecho de que casi todo lo que se  publica en las Redes Sociales sobre el Camino está anudado a comentarios sobre albergues, etapas, hospitaleros, mamigrinas y anécdotas. Pero sin historicidad, sin rutas reconocidas documentalmente, no hay camino, es decir sin cultura jacobea no hay mojones, flechas, ni peregrinos ni caminantes ni turigrinos. Y sin peregrinación sensu stricto no hay camino. En otras palabras, esa caminata que se hace por motivaciones turísticas o deportivas, es camino porque transita por espacios de peregrinación llenas de pisadas de generaciones de peregrinos. Donde no ha habido peregrinación por mucha belleza que tenga su paisaje, hay solo rutas turísticas señalizadas como cualquier sendero de pequeño o largo recorrido. En definitiva, pese al empeño por marginar la cultura jacobea, la sacralización del espacio y la historia, sin camino reconocido en el sentido ut supra del artículo 73, no hay Camino.
  Este verano quise darme el capricho de disfrutar del Gaudí fuera de Cataluña, hacer el Camino Lebaniego y el Vadiniense y llegar a Santiago de Compostela por el Camino de Invierno. Desde Santillana del Mar hasta Santiago: El Capricho de Comillas, Botines en León y el Palacio Episcopal de Astorga. Pero no es mi intención recrear ni recrearme en la experiencia. El propósito es hacer una reflexión sobre qué es lo que necesita un camino para que se popularice. Y mi respuesta es heterodoxaLo prioritario no es la apertura de albergues, publicidad y la implicación de las Administraciones. No estoy afirmando que no sea necesario todo esto, sino que el prius es el reconocimiento y la transmisión de la cultura de un camino.
  Elías Valiña señalizó el Camino Francés, convenció a los sacerdotes para que facilitasen pernoctar en sus parroquias a los peregrinos y sistematizó el Camino en las primeras jornadas jacobeas celebradas en Jaca 1987. En otras palabras, lo primero que hizo fue un estudio histórico -tesis doctoral- del Camino, lo señalizó, convenció a los suyos y sacó las credenciales como carta de presentación del peregrino. Las bases históricas, culturales y el sentido de la peregrinación, fueron lo primero. Después vinieron la literatura y el cine y los hospitaleros que impulsaron el Camino. Poco a poco, más pisadas de peregrinos... y cuando ya fueron muchas las pisadas, la empresa privada y la Xunta vieron oportunidad de negocio, y se abrieron albergues. Hoy el fenómeno del Camino Francés y en menor medida de otros caminos es una invasión como profetizó Valiña. En otras palabras, el Camino tal y como lo conocemos hoy, es el fruto de un proceso ilustrado: estudio-información-cultura; reflexión y práxis y por último, uso público de la reflexión, sus conclusiones y estrategias, para popularizarlo.
 Si he mencionado mi capricho de camino, es porque la experiencia de caminar por tres caminos muy solitarios en el mismo mes (julio) y año (2017): lebaniego, vadiniense e invierno, me ha despertado de mis sueños dogmáticos. El lebaniego ha estado muy bien promocionado, ha habido mucha información institucional, implicación del Gobierno de Cantabria, dotación de albergues, app del Camino, wifi y señalización. El resultado, poca gente haciendo el camino: siete personas pernoctamos en Cades y Cicera. El vadiniense aún más solitario pero con la diferencia de que es un camino sin reconocimiento oficial alguno, bien señalizado desde Fuente Dé pero sin mojones. Te quedas con el paisaje y el paisanaje y con el apoyo de la Asociación del Camino Vadiniense de Cistierna. En mi opinión, lo que le falta al camino lebaniego no es ni paisaje, ni paisanaje, sino esos hospitaleros comprometidos, que te hacen vivir la emoción del camino, que transmiten cultura de camino, y te la contagian. Sin poesía, sin poetas, sin cenas de convivencia, sin jornadas lebaniegas, sin mamigrinas, por mucha publicidad y empeño institucional, no hay meigas que te hagan vivir un camino donde el viento moja y la lluvia despeina.
  El Camino de Invierno aunque solitario aún, está en su primavera. Si no arranca, es porque no hay albergues, se comenta casi de manera unánime. No estoy de acuerdo. El Camino de Invierno ha seguido la misma estrategia de Valiña. Documentación histórica, jornadas de estudio, reflexión, estrategia para su reconocimiento oficial e implicación de personas entusiastas que te ponen las tapas y el cariño en cada etapa. Cuando el camino tenga cada vez más huellas de pisadas, vendrán los albergues, especialmente el más necesario, el de Monforte de Lemos y la iniciativa privada. Pero el Camino tiene su documentación histórica, su reconocimiento, sus guías impresas y on line y sus parroquias para pernoctar, es decir hostales y personas implicadas que te alojan y transmiten cultura. El mismo esquema ilustrado que el Camino Francés en su renacer. El árbol está plantado y es cuestión de tiempo y no de urgencias, disfrutemos de este instante, de la mejor opción para llegar a Santiago de Compostela con total tranquilidad, sin masificación y recorriendo las Médulas, el Sil, el Miño y el Monte do Faro.
 Caminante SÍ hay Camino de Invierno, y pisas huellas que te llenan de energía, y sinergias, hay física cuántica, hospitaleros, mamigrinas, difusoras del camino y su almagrina Asunción Arias Arias quien trasciende el concepto de mamigrina, porque es mucho más, es persona de luz, de integridad moral, de entusiasmo, de trabajo diario, de acogida, de conocimiento, de sabiduría, es la tesis doctoral de Valiña hecha mujer. 

 Hay mamigrinas: Soledad Astandoa Blanco en Borrenes y Carla Paula Morais en Sobradelo; hospitaleros: Emiliano García Meijome en Lalín y Andrea en Dornelas; una mamigrina desviada del Camino Pilar Suarez Barreiro hoy en el francés en A Ponte de Ferreiros; mujeres entrañables como Socorro en Las Médulas y Pacita en A Ponte Barxa de Lor y una Presidenta de una de las Asociaciones del Camino Aida Menéndez Lorenzo gran comunicadora y divulgadora del Camino de Invierno. Y también un rincón junto al kilómetro cien del Camino para descansar antes de la bajada espectacular a Belesar.
  El Camino de Invierno cuenta además con tres asociaciones:
-Asociación del Camino de Invierno por el Bierzo.
-Asociación del Camino por Valdeorras.
-Asociación del Camino por la Ribeira Sacra.
  El camino está hecho, está en su primavera, y hay otras personas aparte de las que han luchado por su reconocimiento y que he citado aunque en las menciones no están todos los que son, pero sí son todos los que están, que ya escriben sobre este Camino transmitiendo su poesía como Nieves en el Clímax del Caminante...vendrán huellas de pisadas...y se abrirán albergues. Y hasta que eso llegue, disfrutemos de un camino virginal y lleno de magia, a sabiendas de que si alguno de los ríos que te acompañan no desembocan en tu a-mar, puedes cambiar de río, seguro que llegarás al a-mar. Buen Camino.



jueves, 6 de julio de 2017

Las manos de la amistad de Celia y María. Un icono en el Camino de Santiago.

  
 “La amistad perfecta es la de los hombres virtuosos y que se parecen por su virtud, porque se desean mutuamente el bien, en tanto que son buenos, y yo añado que son buenos por sí mismos. Los que quieren el bien para sus amigos por motivos tan nobles son los amigos por excelencia. (…) El placer y el interés pueden hacer que los hombres malos sean amigos unos de otros, y también que hombres de bien sean amigos de hombres viciosos, y que los que no son ni lo uno ni lo otro se hagan amigos de los unos o de los otros indiferentemente. (…) La amistad por excelencia es, pues, la de los hombres virtuosos. No temamos decirlo muchas veces: el bien absoluto, el placer absoluto, son los verdaderamente dignos de ser amados y de ser buscados por nosotros”.- Aristóteles- Moral a Nicómaco.
  Las manos de Mocho se distribuyen en el Camino para ensalzar la amistad, ni se compran ni se venden, únicamente se regalan. Es la forma más exquisita y noble de hacer del Camino, el otro camino. Parafraseando a Goethe, ¿anhelas lo infinito del Camino? Ve tras lo finito del Camino en todas las direcciones, y entrando en jardines, las manos de Mocho, son el tratado de la amistad del viejo Aristóteles.

 El Camino tiene su paideia, su transmisión de valores para la virtud y con la virtud la posibilidad de elevar la amistad a norma, de posibilitar igualmente la utopía de acercarnos al Otro sin miedo en los topoi del Camino, en ese locus communis. La reductio ad homo viator, caminante como clímax y/o peregrino sería como escuchar la novena sinfonía de Beethoven sin el cuarto movimiento coral, sin su desiderátum: todos los hombres serán hermanos bajo tus alas bienhechoras. You set my heart on fire.
 El Camino se hace por etapas, pero terminan siendo etapas de tu vida hasta que interiorizas que: “son siempre las palabras impacientes quienes precipitan a los mortales y les impiden gozar del maduro instante de la perfección”-Hölderling-  Son las palabras impacientes las que nos impiden gozar en toda su intensidad el Camino: mochilas, compostela, kilómetros, carreras alocadas...frente a las palabras de la lentitud, el sosiego y la intensidad que nos hacen vivir en la emoción del Camino: mamigrina, mano de la amistad de Mocho, convivencia...Recordemos que para el peregrino y el caminante lo sagrado y profano se con-funden, a diferencia del turigrino para quien esa experiencia se reduce a estampar el sello en la credencial en alguna iglesia. En otras palabras, el cerebro construye la realidad y no al revés, si pones tu cerebro en modo reptiliano la amistad que te surja en el Camino estará anudada al placer o al interés; si lo pones en modo límbico emocional siguiendo al Maestro Aristóteles te llevará a la amistad altruista y generosa.
  El Camino tiene su metafísica de las costumbres, de sus ritos. Hay ritos del camino: “El saludo jacobeo de ultreia (o ultreya) et suseia está tomado del Códex Calixtinus. Vamos más allá y vamos más arriba era el saludo de ánimo entre peregrinos. Hoy el saludo comúnmente aceptado es buen camino. Herru Santiagu, Got Santiagu, E ultreia e suseia. Deus adiuva nos. ¡Oh Señor Santiago! ¡Buen Señor Santiago! ¡Ultreia, suseia! ¡Oh Dios protégenos! ¿Qué diferencia hay entre buen camino y ultreia et suseia? Aparentemente ninguno, es una mera forma de transmitir ánimo. Pero el saludo del Codex es un encomendarse a Dios y a Santiago, y buen camino es un encomendarse a los pies. En otras palabras, una desacralización del Camino.-Vid-. Y el pulpo (entre otros). El pulpo es una criatura marina y está relacionado con la pureza, el movimiento (el camino), la concentración para superar nuestra empresa de peregrinar, la magia, la ilusión, el misterio, su estado de relajación como camino de luz y la capacidad de regeneración como un yo renovado.

  Y hay ritos que se dan en el Camino. La entrega de la mano de Mocho es el rito que abre el Camino a la amistad posibilitando que para la historia de cada peregrino, su vivencia por re-descubrir no sea un mero acontecimiento sino el pensamiento que lo expresa re-viviéndolo. En otras palabras, el ritual de la mano es la pretensión y búsqueda de la amistad por excelencia.
  Pero las manos se reparten en el Camino y cuando la entrega la hace una mamigrina con mayúsculas como María José Albergue Delia Sigüeiro a las peregrinas Celia y María, obtenemos el daguerrotipo de la amistad como icono de las manos de Mocho en el Camino (foto de cabecera de este artículo). Celia y María compañeras de trabajo y camino fueron candidatas perfectas a recibir la mano de la mano de una mamigrina en el Camino reforzando sus lazos de amistad.
  Cuando escribí el artículo dedicado a la mano de la amistad de Mocho, María José Delia me comentó que la foto de las manos unidas eran de Celia y María, unas peregrinas que habían pernoctado en su albergue y que las manos de Mocho se las había regalado ella transmitiéndoles su significado. Fue entonces cuando desperté de ciertos dogmatismos racionales cada vez que abordo lo jacobeo. Fue igualmente, mi siente el pensamiento y piensa el sentimiento particular. Una mamigrina haciéndome sentir una historia como tantas de las que uno ha vivido y ha conocido  en el Camino, pero ésta había dejado una huella en forma de daguerrotipo indeleble. Era esa imagen que vale más que mil palabras. Y contacté gracias a la mediación de María José, con Celia y María...
                                                           Celia y María.
  Sentí en ambas ese uti et frui esa sensación de que el Camino vivía en ellas y que su amistad se había reforzado, con ese reconocimiento de Celia hacia María por haberla ayudado a finalizar el Camino Inglés pese a su tendinitis y por haberla embarcado en la aventura y  haber hecho de su encuentro en el Camino su propio en-cuento, su amistad aristotélica. Los viejos Aristóteles y Santiago tienen razón, y nos empujan a buscar la auténtica amistad, y con ella a sacar lo mejor de nosotros mismos en el Camino de la vida y de la luz. Gracias Celia, María y  mamigrina María José por hacernos sentir que el Camino vive y que tiene sus latidos, su sosiego, su lentitud y su tiempo para posar para una fotografía destinada a convertirse en un icono.

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