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lunes, 7 de noviembre de 2016

Los pijomunistas


  Artículo publicado en Diario de un superviviente arruinado que comparto con Ustedes con la autorización del autor.




  No, aunque lo parezca por el título no lo es. Esto no es el argumento de una película de Pajares y Esteso (dos genios), tipo: "Los liantes", "Los bingueros", "El currante" o la gran "Yo hice a Roque III". Esto no es ninguna película, los pijomunistas son una nueva clase social española, la chachi, la bienqueda, la que pita y, sobre todo, la que reparte ética y moral allá por donde va. Un pijomunista es, normalmente, un treintañero, hijo de papá y mamá de profesión liberal bien remunerada o del alto escalafón del funcionariado público. Niños a los que nunca les ha faltado de nada y que han sido educados en el "progresismo izquierdista" de unos padres fieles a los conciertos de Aute, Serrat o Víctor Manuel y Ana Belén.

 Niños que presumen de una dura vida que nunca han tenido y de una difícil trayectoria personal o profesional, por la que nunca han pasado. Niños que nunca han tenido que trabajar en la vida y que han estudiado carreras de dudosa salida profesional, pero de exitosa salida política. Niños que, además, han sido educados en la verdad absoluta, la suya, y que van repartiendo a diestro y siniestro normas de vida que nunca han probado en sus propias carnes. Niños, en resumen, de vida fácil que han descubierto que presumiendo de lo contrario, y con mucha labia, se pueden alcanzar las más altas cotas del éxito político y económico.

 Esos niños, como tienen mucho desparpajo hablando, decidieron un día fundar un partido, Podemos, con el que se dieron cuenta que habían encontrado la gallina de los huevos de oro. Pero esa gallina no estaba en haber fundado un partido con unas ideas claras y factibles, esa gallina la encontraron en la forma de venderlo. Empezaron a vender ese humo y tuvieron éxito, la gente les creyó. Ahora nos encontramos con que esos niños, ya treintañeros, han alcanzado lo que pretendían, su éxito personal y económico. Nos los encontramos ya situados y con la jubilación de oro prácticamente asegurada, embolsándose sueldos en una año que muchos jubilados no han conseguido ganar en toda esa vida profesional y con defensores de su causa totalmente entregados.

  Niños como Iglesias, como Errejón y como el gran Espinar con su último escándalo. Casi todos ellos beneficiados por la Diosa fortuna de conseguir una VPO, bien difícil de conseguir para otros, y de becas para trabajos que nunca han cumplido. Pijomunistas sí, no el "BorjaMari" que todos estábamos acostumbrados a ver. Repartiendo a diestro y siniestro unas dosis de moralidad y de ética que ellos no tienen, no han tenido y nunca tendrán. Unos jetas de la vida, vaya.


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