jueves, 21 de mayo de 2015

¿Qué es interiorizar el Camino de Santiago?



  “Distingo, pues, entre creyente y religioso. Llamo creyente a quien se adhiere a una confesión religiosa determinada y acepta sus enunciados -dogmas- y prácticas: culto, ritos, símbolos, comportamientos, etc. Entiendo por religioso algo mucho más difuso: una especie de actitud de sobrecogimiento frente al universo o frente a la vida. Se habla en este sentido, de religiosidad cósmica”- Manuel Fraijó- A vueltas con la religión-.

  “Existen determinados fenómenos en la interioridad del ser humano, fundamentalmente eso que llamamos meditación, en los cuales se producen estados modificados de conciencia que pueden estudiarse y verificarse en un laboratorio”-Fernando Sánchez Dragó.

  “Una búsqueda de la belleza que fuese extraña o separada de la búsqueda humana de la verdad y de la bondad, se transformaría, como por desgracia sucede, en mero esteticismo y sobre todo para los más jóvenes en un itinerario que desemboca en lo efímero, en la apariencia banal y superficial, o incluso en una fuga hacia paraísos artificiales que enmascaran y esconden el vacío y la inconsistencia interior. Esta búsqueda aparente y superficial ciertamente no tendría una inspiración universal, sino que resultaría inevitablemente del todo subjetiva, incluso individualista, para terminar quizá en la incomunicabilidad”- Benedicto XVI-.

  Interiorizar el Camino de Santiago es fusionarte con la naturaleza, aprender a conocer tus límites, a escuchar tu cuerpo, abrir tu mente a todo lo que a los ojos llega, y vencer a la adversidad y a tus miedos. Es fortalecerte física y psicológicamente, sentir la libertad de caminar, aprender a vivir con lo que cabe en la mochila, y acercarte a los peregrinos sin convencionalismos sociales ni reticencias. Es educarse para servir y no exigir, es ser consciente de que puedes realizar tu sueño gracias a la red de albergues, hospitaleros y personas que te facilitarán los servicios que necesitas. Es saber contradiciendo al poeta, que hay Camino y que la felicidad se encuentra en no tener meta final, y que al caminar queremos divisar la senda que recorremos y el refugio de cada día para reposar. Es trascender el concepto de camino machadiano porque la característica esencial del Camino jacobeo, es que existe siempre un recorrido jalonado con flechas amarillas para llevarlo a cabo.

  La interiorización del Camino exige hacerlo como peregrino, nunca como turigrino, y la sientes cuando has conseguido fusionar tu cuerpo con las  exigencias físicas y psíquicas en comunión con las sinergias de millones  de personas que te precedieron. La interiorización del Camino te enseña a saber cómo eres, que es mucho más profundo de lo que coloquialmente se entiende como conócete a ti mismo, concebido por Sócrates para educarse en la virtud e instalarse en la crítica del conocimiento y la razón frente a la dóxa (opinión) y la mera apariencia. El cómo eres te des-vela tu espiritualidad, tus energías, tus latidos, tus pasiones; el conócete a ti mismo es un telos en el camino de la sabiduría. El cómo eres está al alcance de uno mismo escuchándose sin necesidad de libros ni reflexión filosófica; el conócete a ti mismo termina siendo una disciplina, y un método. El cómo eres es aprender a disfrutar de la belleza de la rosa; el conócete a ti mismo sería preguntarse por el porqué de su belleza.
  La interiorización del Camino son también caminatas en silencio echando el humo de tus malas ideas por tu cabeza convertida en chimenea. Es conseguir instalarse en el presente y vivirlo con intensidad; es aprender a tolerar las incomodidades, a tener disciplina y a convivir. Es aprender a no quejarte y agradecer todo cuanto el Camino te ofrece.

  Quien interioriza el Camino sabe que ha de caminar con lo justo, y que quien carga su mochila por si sucede esto o lo otro; por si necesito esto o lo otro, o se desprende de lo innecesario, o arruina su Camino. El General Sanjurjo destinado a asumir el mando del Frente Nacional, murió en accidente aéreo en Cascais a los pocos momentos del despegue de la avioneta que pilotaba Ansaldo, por negarse a aligerar su equipaje contraviniendo al piloto, alegando que debía aterrizar en Burgos con toda la parafernalia que la ocasión merecía. El testimonio de lo sucedido lo dio el piloto, quien logró salvar la vida. Estoy seguro de que Sanjurjo no hizo nunca el Camino de Santiago. Y es que pese a que dicha anécdota histórica resulta excesiva, la pretensión es amplificar lo absurdo de hacer el Camino, con muchos bártulos, y reconciliarme con el poeta caminando “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”.
  Hemos intentado describir lo que la propia experiencia y la compartida en conversaciones con caminantes y hospitaleros sentimos como interiorización del Camino. Pero dicha interiorización conlleva igualmente a quienes la sienten como peregrino que va hacia Compostela, un descubrir valores, un yo renovado.
  En este sentido diferenciamos la interiorización del Camino a Santiago (todo el entramado del Camino desde la perspectiva del acto de caminar) de la interiorización del Camino de Santiago (el acto de peregrinar).
  La peregrinación es un fenómeno consustancial al ser humano que ve en ella una forma de elevarse espiritualmente, de perfeccionarse, y en cierta medida, también de iniciación, de descubrimiento de virtudes, de huidas de ruidos externos e internos para aprender como reza la máxima franciscana, que el silencio es el lenguaje del alma.

  La peregrinación termina en un recorrido circular alrededor de los lugares Santos de la Catedral: el Pórtico de la Gloria, el abrazo al Apóstol Santiago el Mayor y la cripta con sus restos, entroncando con la costumbre inveterada de visitar las tumbas de los mártires. De manera que llegar a Santiago, y no visitar su sepulcro, sensu stricto despojaría el viaje de todo simbolismo.
  La peregrinación viene a sustituir temporalmente la insociable sociabilidad del ser humano como dialéctica entendida por Kant, de egoísmo, enfrentamiento y tensión de la vida social, por el milagro jacobeo del abrazo con el otro y de relaciones humanas horizontales, naturales, campechanas, y desinteresadas. Ese es el mensaje que en la Misa del Peregrino subyace, es decir que la temporalidad de dichas relaciones, tengan su continuidad en el regreso a casa y se vuelva renovado espiritualmente.

 Y terminamos enlazando con los fragmentos escogidos y citados de Fraijó, Dragó y Benedicto XVI. Los creyentes debemos dejar de ser conformistas con nuestras creencias, y buscar el lado religioso de sobrecogimiento; debemos saber igualmente que la meditación y el silencio pueden modificar la conciencia y por ello la renovación espiritual es un hecho que puede verificarse en un laboratorio, y que toda belleza separada de la búsqueda de la verdad y de la bondad, puede llevarnos a la incomunicabilidad.
¡Buen Camino! Ultreia et suseia.


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