domingo, 19 de febrero de 2017

Entre mamigrinas y encuentros. La tercera vía del Camino de Santiago.


 “Las cosas no son tal como son, sino tal y cómo las recordamos”.-Valle Inclán-

 En el foro de Facebook Amigos del Camino Inglés en un chat surgieron comentarios valorando cum laude el albergue de Delia de Sigüeiro, y tanto por la calidad humana de su hospitalera como por su fecha de apertura, la confundí con María Josefina Rial Ferro, hospitalera de O Fogar da Chisca. María José -Delia- me preguntó en qué fecha pernocté en Sigüeiro cuando hice mi Camino Inglés y le dije que con toda seguridad (porque tengo mi bitácora de las etapas y caminos recorridos), fue un 29 de agosto de 2013. Ella me sacó del error porque abrió en el 2014 y me comentó que tenía que tratarse de María Josefina -Chisca-.
  Me puse en contacto con Chisca, hablamos, le envié una foto del grupo que pernoctamos en su casa (aún no había abierto el albergue) y le conté la historia de aquél día...nos emocionamos y me sentí  agradecido tanto a los hospitaleros digitales como a las mamigrinas: Pilar Suárez Barreiro, María Josefina Rial Ferro, María José Pepa Albergue Delia, Marisa de Pajares, y otras muchas porque te hacen vivir el camino de una forma diferente a como lo hacen los hospitaleros.
  El 29 de agosto de 2013 me levanté sin agobio para iniciar la etapa en Bruma. Caminaba entre lo sobrado y lo cascado porque había enlazado mi Camino Primitivo con el Camino Inglés. En Sigüeiro solo tenía como opción un Hotel desviado del Camino, y mi determinación era llegar a Santiago (la etapa Eroski era Bruma- Santiago). De manera que me lo tomé sin prisa porque el día tenía muchas horas de luz, no llovía y no hacía un calor asfixiante. Desayuné en Vilariño y fui el último en retomar la etapa. Ese día el Apóstol se confabuló para que le echara pachorra. Justo antes de desviarme por la pista forestal y abandonar el asfalto a unos trescientos metros, llegó Benigno, el hospitalero de Bruma y detuvo su coche junto a mí. Me dio unas gafas de alta graduación que un peregrino había olvidado en el albergue. Me comprometí  a entregárselas a su dueño y nos despedimos. ¡Qué pedazo de hospitalero!, vaya mi reconocimiento a su persona.

  Aceleré mi marcha sin cadena porque tenía que alcanzar a todo el grupo antes de llegar a Sigüeiro...y así ocurrió....a uno por uno, le fui mostrando las gafas. Al final logré alcanzar al peregrino, un chico que estaba haciendo el Camino después de haber terminado su doctorado, al que Benigno le había hecho igualmente una reparación de urgencia en su bota con cinta de embalaje, y nos reagrupamos en la Casa do Concello para sellar.
 Entre el grupo había una chica que caminaba con tendinitis y la etapa se le ponía muy cuesta arriba. Pero allí apareció María Josefina -Chisca- y nos ofreció su casa para pernoctar. Era una proposición que no podía rechazarse con esa amabilidad y  hospitalidad con la que nos trató. Allí estaba como una mamigrina protectora.
  El cerebro límbico es el responsable de decidir qué es lo que memorizamos, y las emociones te marcan para siempre. Cuando hablé con María Josefina le dije que tenía la plena convicción como una percepción cartesiana clara y distinta, de que su hospitalidad para con los peregrinos empezó con nuestro grupo, pero eso es lo de menos. Lo esencial es subrayar que el Camino en sus rutas concurridas, imprime una cultura y un ethos: el Camino lo vive el paisano y el paisanaje. Pensemos por ejemplo en cómo es el encuentro con las gentes en el Camino de Invierno, tan diferente al del Camino Francés.
 El Camino por suerte ha enganchado a personas de toda laya y condición y proliferan las Asociaciones del Camino de Santiago y Amigos organizados sin organización, sin grupo ni estatutos ni burocracia. Se fomentan quedadas en las Redes Sociales, y se organizan encuentros como el último celebrado en Benidorm. Un éxito que hay que apuntar especialmente a Pilar Suárez Barreiro, Fernando Escudero, Pepe Tonda Martínez y Alberto Solana por su magnífica conferencia sobre el ayer y el hoy del Camino de Santiago.

 Parafraseando a Anthony Giddens el carácter diferenciador que han imprimido las mamigrinas al Camino junto a este tipo de roadshows permiten hablar de la tercera vía del Camino. En otras palabras, llevar al Camino fuera del Camino.
  “La acción genera estructura y la estructura genera acción” -Giddens- La acción como práctica social de grupos proporciona la herramienta de continuidad. Frente a viejos debates agotados sobre kilómetros, compostela, peregrinos, turigrinos, y profetas agoreros que vaticinan que el Camino morirá de éxito, la tercera vía: encuentros y mamigrinas reinventando el Camino entre Casandra y Clío. Entre la sacerdotisa de Apolo que vaticinaba tragedias y males; y la Musa de la Historia y la Poesía.

  “Como el arte de profetizar el pasado, se ha definido la filosofía de la historia. En realidad, cuando meditamos sobre el pasado, para enterarnos de lo que lleva dentro, es fácil que encontremos en él un cúmulo de esperanzas -no logradas pero tampoco fallidas-, un futuro, en suma, objeto legítimo de profecía”- Juan de Mairena. Antonio Machado-. Mi apuesta por el Camino es un desiderátum donde mamigrinas, hospitaleros y encuentros sustituyan el rumbo que siempre hay que corregir, como diría Walter Benjamin, para que vuelva la cara hacia el futuro sin dejarse arrastrar por el huracán del mal llamado progreso hacia su autodestrucción. ¡El Camino está muy vivo!

Si lo quiere imprimir o guardar en PDF

Print Friendly and PDF